AJEDREZ Y SALUD

 

 

Dr. Jaume Sauleda Roig.

Servei Pneumologia. Hospital Universitari Son Espases Palma de Mallorca.

Associació d´escaquistes de Balears (AEB).

Jugador del club Algaida (Mallorca) de categoría preferente.

1. Introducción

El ajedrez es un juego muy antiguo cuyo origen se remonta al siglo VI d.c. en la India. Para practicarlo se necesitan 2 personas, un tablero de 8 x 8 casillas, 16 fichas blancas y su réplica en negras, y se desarrolla con un reglamento específico. Es un juego abierto a todas las personas y de todas las edades, y asequible, ya que el tablero y las fichas si se cuidan duran de por vida.  

En la actualidad se considera un deporte aunque ha habido, hay y habrá debate al respecto. En cualquier caso las federaciones de ajedrez se incluyen entre las deportivas y existen olimpiadas internacionales de ajedrez.

Históricamente se han reconocido los efectos beneficiosos del ajedrez. En la Edad Media, el médico musulmán Ibn Massawaihi (777-857) recomendaba su práctica durante la enfermedad. Otro médico de origen judío de la Corona de Aragón, Moisés Sefardí (1062-1135) reconocía que el ajedrez impide el apasionamiento excesivo y contribuye a mantener un talante virtuoso, recomendable para nobles jóvenes. El rey Alfonso X el Sabio, aficionado a este juego, escribía (1283) que el ajedrez ofrece al hombre una diversión, cuando las preocupaciones y dolores amenazan su equilibrio. En la Alemania de la Edad Media se pueden observar pinturas de personas de ambos géneros jugando relajadamente al ajedrez, lo que significa que ya por aquel entonces no se consideraba como patrimonio exclusivo de los hombres como se ha hecho creer en algunas ocasiones. Unos siglos más adelante el filósofo inglés Francis Bacon (1561-1626) decía que no existe mejor vía de escape a los males de la vida que una partida de ajedrez. Estos comentarios positivos se han mantenido hasta la actualidad destacando, por ejemplo, Richard von Weizaker que fue presidente de Alemania en los años 80 del siglo pasado y destacó que el ajedrez permite adquirir y reforzar unas cualidades muy útiles para el desarrollo de la mente, y para superar las adversidades de la vida. Curiosamente Benjamin Franklin realizó un comentario similar en el siglo XVIII. El Gran Maestro argentino Oscar Panno destacaba en el año 2012 que  no conocía ningún jugador de alto nivel que tuviera enfermedad de Alzheimer.

En resumen, a lo largo de los años ha existido la intuición de que el ajedrez es beneficioso, pero ahora existe evidencia de ello. En los próximos apartados se aborda esta cuestión, en el primero aspectos pedagógicos y sociológicos y en el siguiente sobre la salud.

 

2. Efectos sobre la educación e integración social

 

El ajedrez es una herramienta pedagógica, de integración social y, además, es saludable. Este artículo está centrado en el último aspecto pero para comprenderlo mejor, es importante conocer los otros dos.

El ajedrez es bueno para la educación porque es un ejercicio en que en cada instante se entrena la mente participando los siguientes elementos: cálculo, visualización, atención, intuición, razonamiento, velocidad de procesamiento, toma de decisiones, responsabilidad, autocontrol, reflexión, autocrítica y superación entre otros. Desde el punto de vista social cabe destacar que favorece la integración independiente de la edad, género y nivel socio-cultural, por ejemplo en un club de ajedrez puede encontrarse un espectro de todas estas características que favorecen la sociabilidad. Se fomenta la cortesía (encaje de manos al principio y al final de una partida de ajedrez), la solidaridad, incluso entre jugadores de diferentes equipos que se ayudan mutuamente para mejorar la técnica.  Se juega en silencio; el ajedrez ayuda a concentrarse en silencio, factor esencial en el estudio y el aprendizaje.

Muchos de estos aspectos ayudan a mejorar la creatividad y tal como decía el  pintor francés Marcel  Duchamp (1887-1968) hace casi 100 años:  “No todos los artistas son ajedrecistas pero todos los ajedrecistas son artistas”. También mejoran la capacidad lectora y el coeficiente intelectual tal como demostraron los resultados de dos trabajos realizados a un grupo de estudiantes de Nueva York y Venezuela, respectivamente.

Por todo ello, instituciones internacionales y nacionales como la UNESCO (1995), el Senado de España (1994-95) y el Parlamento Europeo (2012), recomiendan el ajedrez como herramienta educativa, hecho que ha contribuido en la instauración de su enseñanza en numerosos centros educativos como asignatura optativa, siendo obligatoria en algunos países.

Los efectos beneficiosos del ajedrez también se han tenido en cuenta para integrar socialmente a personas reclusas y exdrogodependientes; para desempleados como ayuda para moverse en el mercado laboral, con visión a largo plazo, y para personas en situación de indigencia con el fin de mejorar la autoestima. En estos aspectos destacan las experiencias positivas promocionadas por la Junta de Extremadura.

3. Efectos saludables del ajedrez

El principal beneficio para la salud del ajedrez se produce en el sistema nervioso, en concreto, en la prevención de la enfermedad de Alzheimer. Esta enfermedad se caracteriza por la degeneración de las neuronas y atrofia cerebral. Es una enfermedad frecuente ya que afecta al 5% de la población mayor de 60 años. Desde el punto de vista clínico se manifiesta como una pérdida progresiva de la memoria y por trastornos de la conducta. Por desgracia no se dispone en la actualidad de tratamiento curativo. Por ello, la prevención es muy importante, siendo la estimulación cognitiva un aspecto muy relevante. Qué mejor estimulación cognitiva que el ajedrez cuya dinámica representa un continuo entrenamiento mental!.  Prueba de ello un grupo de investigadores (Verghesse y colaboradores) publicaron un estudio en 2003 en una de las revistas más prestigiosas de medicina (New England Journal of Medicine) que demostró los efectos beneficiosos del ajedrez en la prevención de esta enfermedad. En dicho estudio siguieron a 469 personas mayores de 75 años sin enfermedad neurológica conocida durante 5 años y observaron que en  quienes practicaban el ajedrez el riesgo de esta demencia se reducía 4 veces  en comparación con los que no lo practicaban. En este sentido, una neuropsicóloga de Valencia, Isabel de la Fuente, en un estudio realizado en 120 personas (2008), demostró que el 65% de las que practicaban ajedrez 1.5 horas semanales aumentaban su capacidad cognitiva a diferencia del grupo control en que no hubo incremento. Cabe mencionar, como prueba ejemplar, la partida disputada en el año 2009 entre dos grandes maestros argentinos en Buenos Aires, uno tenía 99 años y su contrincante 100! Eran Francisco Benko y Aaron Schwartzman, respectivamente. La partida terminó en tablas.

El ajedrez también tiene su efecto positivo en enfermedades psiquiátricas. En niños se ha mostrado muy eficaz en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Es un trastorno frecuente en niños que puede llegar a afectar al 5-8% de esta población y se caracteriza por una gran dificultad en la concentración. Hay un estudio realizado en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid por Hilario y Luis Blasco (médico y ajedrecista, respectivamente) quienes demostraron (2012) que la práctica del ajedrez mejoraba el comportamiento de estos niños. También en niños y adolescentes con autismo se ha mostrado eficaz ya que ayuda a interaccionar socialmente, con nuevos estímulos y hábitos. Destacar las experiencias en Holanda donde se organizan clases para niños autistas (p.e. “Fundación de  Talentos Innovadores”).

En otras enfermedades psiquiátricas más típicas del adulto su práctica recreativa ha demostrado efectos positivos: 1) Ayuda a tratar la depresión ya que mantiene la mente ocupada en nuevos objetivos; 2) Mejora la ansiedad ya que estimula las funciones del lóbulo frontal, deficiente en esta enfermedad, como: atención, concentración, planificación, lenguaje y razonamiento; 3) En la esquizofrenia ha demostrado que mejoran el razonamiento, planificación y atención.

En las enfermedades no neurológicas la experiencia es más limitada pero también positiva. En las enfermedades cardíacas, el ajedrez recreativo disminuye circunstancias que pueden empeorar la cardiopatía isquémica como la ansiedad, la depresión y el estrés. Es importante destacar que en estos apartados me estoy refiriendo al ajedrez recreativo y no competitivo ya que la competición, de por sí, podría aumentar la ansiedad y el estrés independientemente del tipo de juego o deporte. En enfermedades crónicas también puede disminuir el componente de ansiedad que asocian o que las puede desencadenar como en el asma bronquial. En este sentido cabe mencionar al club de ajedrecistas con enfermedades respiratorias crónicas de Zagreb que celebran anualmente el Día Internacional del Asma Bronquial con un torneo de ajedrez.

4. Conclusiones

A modo de resumen se puede concluir que el ajedrez:

  1. Aumenta el rendimiento intelectual y favorece la sociabilidad
  2. Es útil en grupos de riesgo de exclusión social
  3. Puede prevenir las demencias como la enfermedad de Alzheimer
  4. Es útil para tratar TDAH y otros trastornos psiquiátricos
  5. Disminuye la ansiedad y la depresión como ajedrez recreativo
  6. Es un aspecto a tener en cuenta en programas de rehabilitación de enfermedades crónicas.

5. Bibliografía

Leontxo García. Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas. 2013; Editorial Critica.

Hilario Blasco y colaboradores. “El Proyecto Jaque Mate al TDAH (Fase I):

un proyecto piloto”. Congreso nacional de Psiquiatría, Bilbao 2012.

Pfleger, Helmut. “Schach un Medizin“. Dtsch Arztebl 2002; 99 (13): A-838 / B-695 / C-649

Verghese y colaboradores. Leisure activities and the risk of dementia in the elderly. New England Journal of Medicine 2003; 348;2508-2516

J.A. Fadul y R.Nuelito. “Chess therapy” 2010; Editorial Lulu.com

Páginas web: auschess.org.au, healthyliving.nyc.com, championshipchessnet.com, givewell.org, wisegeek.com, blog.chess.com.

 

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