Relatos cortos de ajedrez

Angel E. Perdomo A., Anlsla, 31 Marzo 2015

Mirada de Tigre, Corazón de Delfín

Es momento de reaccionar, eres líder en un extremo del territorio, nada volverá a ser  como antes, es un momento decisivo, tu enemigo cuenta con la misma cantidad en su ejército, pero solo una cosa os diferencia, mentes creativas que van a la guerra, el único fin será vencer o morir.

Ha llegado al momento de encontrarse frente a frente, soldados claros invaden espacio del franco oscura, una guerra de razas, ¿Quién es el bueno? ¿Quién es malo? Jamás lo sabrán, cada quien maneja su historia, cada quien ha creado su propia verdad.

Una guerra sin razón coherente, pero con el fin de sobrevivir y vencer. ¿Es esto necesario?… Caballos desplazándose depravadamente entre sus enemigos, atropellando sin compasión y otros muriendo con dignidad.

Los pieles oscuras atacan las torres enemigas, intentan acabar con una muralla que protege a su enemigo, el tiempo se empieza agotar, mucha sangre ocupa el tablero de guerra, vidas inocente defendiendo una causa que posiblemente no logran entender, pero solo pueden subordinarse o morir como traidores.

Representantes de la iglesia intentan buscar el dialogo, igualmente son víctimas de una estrategia basada en codicia y poder. ¿Porque el Hombre quiere dominar el mundo? Sencillamente el hombre parece no entender que el mundo pertenece a la naturaleza, que este mundo que habitamos ya tiene quien lo domine, los seres humanos seguimos en por qué la naturaleza lo permite, ¿hasta cuándo lo permitirá?

Damas poderosas son atrapadas, la lucha sigue sin control, ya son pocos los guerreros de ambos bandos, cada reino parece desaparecer, ¿Vale la pena la guerra? ¿Vale la pena confrontarse? Sigue la sangre derramándose por todo el territorio.

Ambos Reyes líderes de provincias productivas ven sus ejércitos desaparecer, ¿Reyes sin hombres y mujeres a quien gobiernan? ¿Pueblo sin ciudadanos para que existes? Es necesario parar las armas, no podemos permitir que nos extingamos entre nosotros mismo.

Líderes con valor humanitario deben levantar sus rostros mirando sus semejante para estrellar su mano, el color o la raza no define la buena voluntad, esa parte espectacular llamada amor se lleva dentro de sí mismo, el querer a nuestro hermanos, ayudarnos unos a otros sin esperar nada a cambio, simplemente la guerra no debe existir.

…REFLEXION PARA UN MUNDO QUE MERECE LA PAZ…

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LA PARTIDA DE SU VIDA

Por Xisco Moll


Cuando hice saber que no me sentía bien y que unos extraños dolores en la cabeza no me dejaban dormir, encontré todo tipo de ayuda para superar dicha adversidad. Desde la dirección de la empresa buscaron a los mejores especialistas y dieron con ellos. Era lo último en medicina y por el momento sus resultados eran óptimos. Un cien por cien en diagnóstico de enfermedad y un sesenta y uno en curación definitiva. Las posteriores autopsias confirmaron lo dicho. No había por qué preocuparse…
Hacia ya muchos años q notaba molestias pero las iba aguantando hasta el día de hoy. Tenía ganas de conocer lo que de forma imprevista había encontrado acomodo en mi cuerpo y que poco a poco lo iba debilitando. Fue por ello que aun sin estar muy convencido, ”posteriores autopsias”, nada convencido…y más aún sabiendo que el centro médico se llamaba Jekil and Heyde y que no eran dos sino solo uno el doctor q estaba al frente. Era muy fuerte y como para decir no. Un no rotundo, pero … cien por cien en diagnóstico”, al fin sabría que era aquello…Tenía que pensarlo. Me decidí e iría.
Pasaron tan solo dos días y ya me encontraba a las puertas del prestigioso centro. Habían hecho un buen trabajo mis jefes, era mucha la demanda para ser visto allí, pero gracias a importantes influencias y según me contaron, lo que significó un dato decisivo fue el que yo supiera jugar al ajedrez. ¿Cómo?…jugar al ajedrez? ¿Y de que están hablando estos? ¿De jugar una partida de ajedrez?, para eso me voy al Venecia, para eso y para echar un truc.

_ No, no se anticipe a los hechos, se trata de una técnica nueva, novedosa y para la cual se valoran los conocimientos ajedrecísticos del paciente. Tenga por seguro que estará en las mejores manos.

_ ¿Pero, ustedes entienden que el problema es médico y no de ajedrez, no?

_ Sí, claro que sí. Vaya que todo irá bien.
Así que toque en el timbre de entrada.

 _ Pase Sr. Rufino lo estamos esperando. La voz salió de lo q parecía una figurita de adorno en lo alto de la puerta y que por lo visto ocultaba una cámara con sonido. Subí un par de escalones y con la puerta abierta ya vi la figura de un hombre con una bata blanca que me estaba esperando…

Doctor Jekil? o …Heyde?..
-Sr. Rufino, que sea Jekil o Heyde dependerá exclusivamente de usted y será al final desvelado. Ahora mismo no tiene ninguna importancia. Esperemos que acabe bien. Lo que si le podemos garantizar es que al final del  tratamiento, sabrá exactamente cuál es su dolencia y el nombre de quien le ha tratado, incluso antes de acabar, lo cual le dará pistas definitivas para saber el alcance de su enfermedad, en caso de que no haya podido vencerla. Tenemos fe en usted Sr. Rufino y ello en parte es debido a su más que aceptable nivel en el juego del ajedrez.
_ Pero, y ¿que tendrá que ver el ajedrez con un dolor de cabeza?…en todo caso, entendería que me dijeran que la causa de mi mal es el ajedrez y que lo dejará… No les entiendo.
_ Sí que lo entiende Sr. Rufino, lo que pasa es que es tan grande lo que usted ha percibido que se niega a aceptarlo como algo lógico, por lo menos hasta no tener más datos. Se los daremos, no se preocupe. Ahora siéntese que empezaremos con el chequeo.
_ Bueno, por lo menos ya está empleando una terminología médica…Imagino que lo primero será sacarme sangre y por tanto empezaré por arremangarme la camisa…
_ Tiene calor, acaso? que se arremanga la camisa. ¿No es suficiente el aire acondicionado?.
_ Tendrán que sacarme sangre, ¿no?..
_  No, lo que haremos será sacar un tablero de ajedrez y ponerlo sobre la mesa. A continuación le colocaremos un casco con unos electrodos sobre su cabeza, que conectados al tablero, irán sacando la información necesaria para configurar la posición de piezas que nos dará su estado exacto de salud. Entonces será el momento de demostrar sus condiciones ajedrecísticas, ya que de ello dependerá el acabar o no con su dolor de cabeza…
_¿ Quiere decir pues que seré yo el responsable de mi futuro?.
_ No lo ve lógico q sea uno mismo el responsable de todo lo q concierne a uno?
_ Sí, pero yo no he estudiado medicina. Para ello estamos en sociedad, para que cada uno con sus respectivos conocimientos ayude al otro que lo necesita.
_ Aquí estoy yo, doctor en medicina para abrir su cuerpo si es menester; pero antes de ello, antes de que la enfermedad progrese, empieza en la cabeza y allí es cada uno quien tiene que poner su parte. Los avances tecnológicos nos han llevado a poder reflejar sobre un tablero de ajedrez, la posición actual de un estado de salud y los movimientos, si los hay, de invasores enemigos.
_ ¿Trata de decirme que sobre el tablero veré de forma real el interior de mi cuerpo?.
_ No, usted verá las piezas normales del ajedrez en una posición de la partida perfectamente válida, y a partir de allí defenderla e intentar ganarla será su objetivo. De que le serviría por cierto, ver el interior de su cuerpo si como dice, ¿usted no es medico? ¿No es mejor esta simbología para usted que la realidad misma? ¿No es acabar con su dolor de cabeza, lo q desea? Entonces juegue y no permita que lo que ahora tiene en su cabeza pase a su cuerpo. Así es como se produce la vida: la buena y la mala, con una idea. Acabe con la idea mala y defienda la buena.!!
_  A simple vista mi posición no es mala: tengo espacio, sin puntos débiles, mi rey está seguro… Por cierto que hace usted aquí Mr. Heyde? a dónde ha ido el doctor Jekyl…La verdad es que tengo dolor de cabeza y que por tanto algo falla en mi posición. Veamos, veamos, veamos….
_ Ya lo he visto: dentro de pocas jugadas me quedare sin planes, el rival dispone de un alfil que bastara que lo active, para que junto con el otro, la terrible pareja de alfiles, dominen el centro y no disponga de jugadas buenas. Sin duda el dolor de cabeza está justificado. Mr. Heyde olió mi nerviosismo y yo escuche su sarcástica risa llena de maldad…
Después de mucho analizar, la conclusión es que solo dispongo de una jugada, por mucho que busque no hay más. Implica un cambio desfavorable, a menudo perdedor, cambiar la dama por un alfil; no hay más… sí, pero de pronto mi posición toma vida. Diría que la vida empieza a florecer de nuevo en aquella posición. Hay un peón en la sexta casilla, solo a dos de coronar que puede darme el triunfo. Estoy vivo y mi dolor de cabeza ha desaparecido. El doctor Jekil tiene una mano poderosa que cuando aprieta la mía, para despedirse, mis nudillos crujen…
Todo salió bien, efectivamente detrás del dolor de cabeza se escondía una enfermedad que hubiera podido ser mortal si llega a materializarse… Ahora recuerdo un amigo con el cual compartí muchas horas jugando al ajedrez y que de pronto un día vino con la mala noticia de que le habían detectado una enfermedad, una que en aquel momento resultaba mortal de necesidad. Nunca dejamos de jugar, unos días ganaba él y otros lo hacía yo. Inocentemente pensaba que el ajedrez era para él, una forma de evadir una realidad que lo tenía preso..Hoy pienso de forma diferente, creo que en el fondo de su alma ya intuía que su vida podía defenderla de igual manera como defiende a su rey en el juego. En definitiva encontrar una partida como la que hoy la ciencia me ha puesto delante. Eran otros tiempos y claro no la encontró pero si que dejo el ejemplo de jugar con amor y lucha, que es la forma de ganar. La autentica, la que llena sacos. Es por eso que cuando esta mañana me he puesto el casco, no solo me he interrelacionado con el tablero sino también con él, que ha querido recordarme, que si la ciencia puede prolongar la vida, el amor y la lucha la hacen eterna.

NOTA: Doctor Jekil y Heyde no confundir (aunque es comprensible) con Jekill y Hyde.

LLÁMEME PACO  

por Xisco Moll

Tengo un trabajo para ti, Don Pito.    

La nota que una vendedora de flores dejó caer sobre un abrigo, apostado en uno de los bancos del parque era así de corta y también así de concisa y clara. Paco, que era el destinatario del mensaje, antes de recogerlo, miró hacia el cielo como dando gracias por su suerte, aunque en realidad era pura apariencia: un pájaro acababa de defecar sobre su cabeza.

La paloma y sus mensajes de paz, fue el comentario de Paco, quien sin inmutarse lo más mínimo, metió mano en el bolsillo y hurgando entre planillas de ajedrez y otros papeles, dio con un billete de cinco euros, lo último que le quedaba. Lo utilizó para limpiarse y a continuación se lo gastó, comprando un cupón de la ONCE a un vendedor ciego.

-¿No será falso? – bromeo el ciego con tono afable.

 -¿Falso…? pura mierda, contestó al tiempo que se alejaba hacia su abrigo.

 -Cerdo, así te pudras en vida.

 Le dijo el pobre hombre al percatarse del pastel. Aquello originó un pequeño alboroto entre los que paseaban por el parque. Todos se solidarizaron con el viejo.

 -Parece mentira, hacerle esto a un invidente hay que ver la poca educación  y falta de respeto que se tiene hoy en día.

 Decía una señora.

 -Una actitud deleznable.

 Decía otro, quien si apenas interrumpió su paso por las prisas q tenía.

 -¡¡Esto no hay derecho!! ¡¡Antes no pasaba y lo mal que huele, que asco!!

 En fin, comentarios para todos los gustos. Paco, ajeno al bullicio que había montado, ahora sí recogió su abrigo, la nota que habían dejado sobre él, y puso rumbo de regreso hacia su casa. Tampoco era su intención enfrentarse a ningún “Quijote”…, por lo menos en el día de hoy…

 Miró el reloj y aceleró la marcha, deteniéndose a la altura de una cabina telefónica. Allí, aguardo unos segundos hasta que el teléfono sonó. Era la forma usual de contacto.

 -¿Paco?

 -Sí, dígame, Don Pito.

 -Hay un pez nadando fuera de sus aguas.

 -¿Nombre?

 -Pajel. P.J. Pajel. Industrias Pajel.

 -Bien, a las cinco estará pescado y frito en la sartén.

 -Bueno Paco, cómprate un cepillo de dientes.

 -Gracias, Don Pito.

 Era una forma de hablar, en clave, para complicar las cosas, si alguien ponía la oreja. Pero todo estaba bien claro; había que liquidar a P.J.Pajel y la forma de cobrar el trabajo era comprar un cepillo de dientes en los grandes almacenes, pagar y con el cambio vendría un sobre con el dinero estipulado. Nada había cambiado desde que empezamos a trabajar juntos, de ello hace ya varios años.

 Don Pito es un personaje importante, con grandes negocios que mueven mucho dinero. Con una posición muy sólida, tanto que ni Kasparov creo que pudiera desmembrar. Por otra parte, a veces le surgen moscones con ánimo de chupar el pastel y entonces, ahí estoy yo para “fumigarlos”, “liquidarlos”, “mandarlos al otro barrio”. Esto último me gusta más.

 Para mí, esto de mandar gente al otro barrio, es como jugar una partida de ajedrez y como resulta que soy ajedrecista, pues me viene que ni pintado. Estudiar su posición, atacar sus debilidades, castigar sus errores, coger el centro, etc., etc.… Este es el juego que inevitablemente acaba en jaque mate. ¿Tablas…? De pequeño ya cargue con demasiadas tablas: de multiplicar, las de Moisés…El hombrecito ya estaba listo para entrar en el rebaño. Estaba educado, disciplinado, con trabajo y por último como colofón, la boda. Esto por si quedaba algo sin atar.

 Mi boda con Ful, precipitó los acontecimientos. Se llamaba Fulgencia, aunque todos la conocían por Ful y a mí la verdad es que me gusto en un primer momento, sobre todo su nombre. Un ful, es una buena jugada en póker. Puede ser un presagio de suerte, pensé. Sí, pero lo que ni la mente más lúcida podía imaginar era que en el tiempo que estuve con ella sólo me ligaran póker… ¡Qué cruz¡

Hasta que la muerte os separe. Todavía están presentes en mí cabeza las palabras del cura que nos casó.

 -¿Pero…?

 -¡A callar¡ y hasta que la muerte os separe.

 Pronto comprendí lo que significaba estar casado…no se trataba de ver el vaso medio vacío o medio lleno, que era la sugerencia de los amigos; el problema es que al vaso lo veía seco. Las digestiones nunca terminan de hacerse,  es como aguantar un pedo en tu interior. Los primeros años pasan relativamente bien, tampoco es tan difícil, esa es la verdad. Luego el problema se agudiza, apenas si puedes moverte. ¿Dónde vas? Llega un momento en el que la situación se vuelve insostenible. Habría que preguntar como lo hacen esas señoritas de buena familia, que en parecidas circunstancias, esto es, la necesidad de soltar un pedo en plena reunión social, no solo logran evitarlo, sino que son capaces de aguantarlo hasta límites insospechados y siempre con una sonrisa en la cara. ¡Un aplauso para ellas!…y que lo aprovechen, si el ruido es suficiente para poder  tapar su deseo.

 Insistí una y otra vez: Ful, dame el divorcio. – ¡No! ya oíste al cura. Hasta que la muerte nos separe.

 Y de repente, el vaso que estaba seco, se lleno por completo. Un ¿dónde vas? fue la gotita deseada  que colmo el vaso. No puedes decir, ¡a soltar un pedo! Hay que aguantar y conformarse con ligeros escapes que no hacen más que enturbiar las ya de por si deterioradas relaciones. Son las normas.

 Pero en aquel momento decidí romper con todas ellas y aceptar solo unas: las del ajedrez. ¡Qué diferencia!

 Lo del ajedrez ya es otra historia. Es si cabe, de los pocos recuerdos  gratos de mi juventud. Todo lo que me estaba prohibido por un lado, en el otro era campo libre. Con el tiempo entendí la reprimenda que me dio una profesora en el colegio, cuando me vio hojeando un libro de ajedrez. Luego, intentó arreglarlo con una sonrisa comprensiva, pero yo leí el letrero de su mente: “si tontito estas más guapo”…Pero yo no iba a ser tontito.

 Por tanto, una tarde, aprovechando que Ful hacía la siesta, salí a dar una vuelta. La “posición” estaba bien resuelta. Cuando regrese ni siquiera me molesté en poner cara de asombro ante la policía. El plan había sido perfecto al igual que su ejecución: el frio del invierno, el brasero, una cabezadita y…un sonoro pedo que se oyó dos manzanas más abajo.

 -¿Problemas de gases?

 Preguntó el inspector.

-Ya ni uno, se lo aseguro.

 -Parece que se ha tratado de un accidente. Ahora vendrá el juez para autorizar el levantamiento del cadáver, prosiguió.

 -Como no traigan una grúa, murmuré.

 -¿Decía algo?, señor…

 -Paco ¡Llámeme Paco! no, comentaba que es ley de vida, inspector.

 -¿Ley de vida? Parece como si me estuviera consolando, cuando en todo caso debería ser yo quien lo hiciera (¡?)

 -No sea tan perspicaz inspector y ahorre sus energías, que la “línea” a seguir es bien clara.

 -No es tan clara. Hay varios puntos oscuros a resolver. No se le ve muy afectado. Por cierto ¿dónde ha estado toda la tarde?

 -No insista, pierde el tiempo y esto es una ventaja para el rival.

 -Línea, tiempo… ¿no será jugador de ajedrez?

 -Sí, pero esto no da un céntimo de euro

 -¿A qué se dedica?

 -Hago seguros de vida.

 -¿Y esto da mucho?

 -Si es mucho o poco habrá que preguntárselo a su mujer, si es que algún día llega a cobrar la póliza que espero hacerle. (¡)

 -No pierde el tiempo, usted.

 -Ya le he dicho q ello es dar ventaja al rival. Y al rival ni vino. (¡?)

 -Será ni agua. (¿?)

 -Si será no es y si no es no será, qué más da; y ahora inspector, perdóneme, necesito darme un baño.(¡)

 -Bien, vaya, ya le tendré informado del resultado de la autopsia.

 -De acuerdo. ¡Ah¡ por cierto, si en vez de cerebro, encuentran una patata no se asusten; yo ya lo tenía asumido como algo normal. ¡Ah,ah,ja,ja¡ solté una risotada, con ganas además. (¡¡)

 Semanas más tarde, con el resultado de la autopsia que reveló muerte por inhalación de gases tóxicos provocados por el brasero, se cerró el caso.

 (0-1)

 Este fue mi primer trabajo y como aprendiz lo hice gratis. Fue tan sencillo y limpio que aquello me animó a continuar. Eso sí, cobrando. Hacer lo que a uno le gusta y encima cobrando es un placer. (Esto es una línea teórica y tranquila que no compromete).

 En cualquier café puedes encontrar posibles clientes, solo hay que sintonizar la onda exacta. Un cigarrillo doblado y mal apagado puede ser una señal; así por lo menos contacté con Don Pito. Empezamos hablando de caballos ganadores…y de lo bien que se pagan las apuestas. Un silencio…la conversación había perdido su sentido y las palabras se disolvían en un caldo que se estaba cociendo en el interior, y ya le pregunté a quien había que liquidar.

 Este fue el comienzo con Don Pito hasta el día de hoy. Han sido varios los trabajos y todos caracterizados por su pulcritud y limpieza en no dejar pruebas. Por supuesto que seguí jugando al ajedrez propiamente dicho y precisamente hoy, justamente hoy, tenía una partida importante. Si ganaba, quedaba campeón del barrio y eso era por lo que había estado luchando los últimos años. El trofeo, seguro que de hojalata, era lo de menos. Lo importante era el título y el reconocimiento que ello suponía.

 Poco a poco iba acercándome hasta Industrias Pajel. Solo tuve que pasar una vez para darme cuenta de la posición: muchos “gorilas” defendiendo el enroque y P.J.Pajel resguardado en el “cuartito”. Bien, piezas sobrecargadas y saturación de las mismas, ellas solas se obstruyen.

 -Plan a seguir, montar máquina-

 Ya lo tenía claro, por lo que di el siguiente paso: comprar un cepillo de dientes en los grandes almacenes. Últimamente me los tenía que limpiar con el dedo…y ahora por fin, un cepillo nuevo y sobre todo “pasta” con la que dar brillo…¡La vida es bella¡

 A doscientos veintidós metros de mi domicilio, o bien ciento noventa y seis si acortas sin pasar por el paso de peatones, tuve que detenerme unos minutos. Un impresionante Rolls-Royce, convertido en coche fúnebre y una no menos impresionante comitiva de coches lujosos q le seguía, tuvieron la culpa. Debía ser un tipo importante, pensé. Pero también ellos cometen errores, y el de este a juzgar por la cantidad de acompañantes ya me lo puedo imaginar. Aunque lo que en verdad llamó mi atención fue el coche que iba justo detrás del Rolls. No precisamente por el coche en sí, era un Cadillac, por cierto, sino por la que supuse era la viuda y que iba en el asiento trasero con el cristal medio bajado. Se trataba de una mujer joven, treinta años lo máximo, rubia, con el pelo recogido tras unas oscuras gafas negras y una camisa también negra, de seda, con los botones superiores descuidadamente desabrochados…

Nuestras miradas se entrecruzaron apenas si varios segundos y confieso que tuve que tomar aire. Una posible conversación perdería el sentido rápidamente y las palabras se diluirían en un caldo que, interiormente, ya estaba cociendo…Apenas hubo pasado, de su coche y más exactamente de su ventanilla, salió un cigarrillo doblado y mal apagado que fue a parar justo a la altura de mis pies. Tuve que cerrar los ojos y tomar de nuevo aire para no perder la concentración…y recuperar, mis pensamientos que se habían ido con ella.

El tiempo se me estaba echando encima y tenía que espabilar. Un par de cervezas frescas, una ducha y poner en orden mi mente. Como dicen los que entienden, “una ducha fría para bajar la temperatura y un par de cervezas para equilibrarla”.

Liquidar a Pajel no era motivo de preocupación. Su posición ya estaba analizada y penetrar en ella no me resultaría complicado. Ahora lo que me inquietaba era la partida que tenía que jugar justo después, con el campeonato del barrio por en medio. Desconocía quién iba a ser mi rival, aunque imaginaba que sería duro y con argumentos puesto que había llegado a la final.  Repasé cuatro líneas conocidas y no tuve tiempo de más. Eran las cuatro y media y según acordamos, Pajel, a las cinco ya tenía que estar “frito” en la sartén.

Aquí no valen los análisis post-mortem y es una pena, puesto que le hubiese dicho a Pajel, donde colocarse para que la bala de mi Magnum no le atravesara por el medio de sus ojos.

 ¿A quién se le ocurre, un fianchetto sin alfil defensor?

 Había sido más sencillo de lo esperado, aunque, mientras me iba alejando en dirección al local donde se jugaba la partida, un ligero nubarrón negro cruzó mi mente. ¿Habría cometido algún error? Nadie es infalible y siempre hay unas campanas aguardando tu caída…algún día tiene que llegar.

El tumulto de los ajedrecistas preparados ya para disputar la última ronda, me hizo volver de nuevo a la realidad. Me senté en mi silla, agaché la cabeza cogiéndola con mis manos por ambos lados, en un gesto de concentración y aguardé a que llegara mi rival. Quería al levantarla, con la mirada romper la primera barrera.

 -Buenas tardes, soy su rival.

-Bue…

 Quería vender hielo y tuve la sensación de haber montado un quiosco de postales navideñas. Mi rival era ni más ni menos que la viuda con la que me había cruzado haría apenas una hora. Acababa de enterrar al marido y ya estaba dispuesta para jugar una partida de ajedrez. No sé de qué me extrañe…empezaba a estar confuso…y tenía que reaccionar, esta partida era muy importante para mí. No quería ver como las piezas se diluían en un caldo interior que pedía por voz de su cocinero ser servido ya. ¡No y no¡…Cerré de un portazo la “cocina” e intenté la primera argucia.

 -He visto como acompañaba a su marido al cementerio y creo que no sería de caballeros el jugar esta partida. Por eso le propongo tablas.

 Cierto es que en los desempates quedaba yo primero.

 Ella amablemente declino la invitación.

 -Agradezco su gesto, sin duda de buen corazón, pero tengo que rechazarlo, puesto que he decidido jugar esta partida como homenaje a mi ya difunto marido.

 -Sirva pues, también mi esfuerzo para su gloria.

 Repuse. ¿Qué tenía que decir?

 Así pues, ella realizó el primer movimiento: e4. Antes de empezar había decidido jugar un “gambito” contra la salida de rey, pero vistas las circunstancias, opté por no dar nada. No sea que empiece dando algo y acabe por darlo todo. Sin duda el deseo estaba…

 c5, una siciliana y con los codos pegaditos era la mejor receta, pensé… había que ver lo buena que estaba. Su olor a muerto me excitaba, ¡que no ella! que estaba bien viva. Sus senos voluminosos se movían de lado a lado del tablero, ocupándolo por entero en más de una ocasión. Me estaba dejando la pierna morada de tantos pellizcos que tuve que darme para no perder la concentración. Por último y antes de matarla, a propósito arrojó una pieza al suelo con el único fin de, al ir a recogerla, enseñar todo cuanto puede derrumbar a un hombre.

 -Lo siento.

 Dije, pero es jaque mate. ¡Por los muertos que he dejado en el camino¡ que habría alargado la partida hasta el infinito…,pero el ajedrez tiene unas reglas y hay que respetarlas.

 Los análisis posteriores no tuvieron desperdicio. Ahí ya estaba en una situación distendida y no tuve reparos en abrir la “cocina”. Los comentarios que hubo hasta que las piezas acabaron por diluirse en el caldo, fueron la sal necesaria para dejarlo a puntito.

 -Aquí estabas un poco abierta.

 -Anda que el animal que me metiste.

 Refiriéndose al caballo.

 -Tu desarrollo perfecto, sin quitar la vista a sus pechos.

De pronto sonaron los altavoces. Había concluido el campeonato y al ser patrocinado por la ONCE, lo primero fue dar el número agraciado del sorteo especial. ¡Nada más y nada menos que veinte millones de euros para un ganador¡

 -El trece. Cero, cero, cero, uno, tres. El cuponazo corresponde a la serie trece, uno, tres.

 -Y ahora procederemos a la entrega de trofeos. Como subcampeón Doña Purificación Tal Y Tal.

 Más besos que aplausos.

 -Como campeón… Paco.

 Algunos aplausos.

 Estaba ya levantando la copa de Campeón con una mano, cuando en la otra, la que tenía libre; noté el frio del acero. Era el inspector que me estaba poniendo el grillete…La foto quedó bonita.

 -¡Paco! por fin te hemos cazado.

 -¿Qué le trae por aquí, inspector?

 -¿Te suena Pajel, P.J.Pajel? ¿Dónde estabas a las cuatro cuarenta y cinco de esta tarde?

 -Estaba conmigo, enterrando a mi marido, intervino Purificación.

 -¿Y usted quién es?

-Purificación Tal Y Tal, viuda del cónsul J.Cual y Cual y propietario de la multinacional Tal y Cual.

 -Siento profundamente, señora, lo de su marido. Pero tengo que decirle que disponemos de pruebas concluyentes contra Paco, que lo implican en un asesinato.

 -Sea más fino inspector, no olvide que está ante una dama. Diga en un viaje al otro barrio, que suena mejor.

Dije.

 -¡Tú cállate! porque te vas a pudrir…

 -Bien inspector. Veamos de que pruebas dispone.

 Dijo Purificación, interrumpiendo sus amenazas.

 -¡De este cupón! dijo alzándolo al aire como si de un trofeo se tratase.

 El nubarrón negro, que antes había asomado por mi mente, ahora descargó su contenido. He aquí el error, me dije. Con las prisas se me había caído el cupón, al ir a montar la máquina.

 -Este cupón puede ser de cualquiera, inspector. Ah,Ah,ja,ja.

 Más que nada reí para disimular mi nerviosismo.

 -¿Sí? Pues mira por donde tenemos a un invidente, ligeramente enojado, lleno de mierda para más señas, que con mucho gusto declararía todo lo contrario.

 -Un momento inspector, ¡este cupón está premiado!

 Señaló Purificación.

 -Vaya y además con el cuponazo.

 Dije. ¿Cómo van a ser míos? Imposible tanta suerte. ¡Demasiados millones¡

 El inspector, como movido por un resorte, alzó la vista clavándola en la pizarra donde salía el número premiado del día. Estuvo así cierto tiempo, hasta que reaccionó…Bien, dijo, es posible que se trate de un error. De cualquier modo no abandone la ciudad.

 -Ni usted tampoco inspector. ¡No tenga prisa para irse a las Bahamas¡

 Esta vez, plegó el cupón cuidadosamente y se lo metió en la cartera. Luego dio media vuelta y se fue por donde había entrado, cerrando la puerta, eso sí.

 Con una mano seguía sujetando la copa y con la otra, nuevamente libre, agarré la de Puri y nos fuimos.

 -¿Qué tal una tacita de caldo marinero?

 Susurré al oído de Puri.

 -Me encanta el caldo…, marinero.

Las palabras ya no contaban y aquella noche, una estrella no dejo de iluminarnos.

 

JESUSPITO, EL NIÑO PRODIGIO   

(Despedida de soltera y varios) jesús.que.pito.foll.com.es

Por Xisco Moll

Sajón lo sabe, unos cuantos privilegiados más, y la inmensa mayoría de África.

“El ajedrez puede salvar al continente negro de la miseria en la cual se halla. El camino a seguir es bien sencillo; basta enseñarles a jugar al ajedrez. Convertir a sus habitantes en jugadores de ajedrez…

Las subvenciones, por parte de los gobiernos empeñados en seguir potenciando el juego-arte, no tardarán en llegar. Se organizarán torneos de primera fila, en los cuales los jóvenes promesas tendrán la oportunidad de medirse con los jugadores más fuertes del planeta, con cuantiosos premios en metálico. ¡Venga dólares!

Por supuesto que el hambre desaparecerá y esa misma necesidad física se transformará en hambre cultural, que al crearse escuelas, universidades, bibliotecas, etc, hará que cada uno de ellos sea debidamente alimentado. Poco a poco el Continente irá evolucionando económicamente y socialmente. Las guerras tribales por un par de ajos darán paso a luchas deportivas y nobles. El nivel intelectual hará a muchos, aparte de ser ajedrecistas, que inicien estudios superiores.. se doctoren en materias antes reservadas a una clase dominante y, por fin, puedan vivir con una dignidad que se merecen, en el pueblo que les vio nacer.”

A esta sorprendente conclusión llegaron los representantes internacionales para la ayuda al tercer mundo (trofeo mejor idea pro-deshechos humanos)

En África la noticia llego vía tambor “moved pieza, pam-pam; grandes beneficios, pom-pom.”

Que duda cabe que la noticia fue recibida con satisfacción, aunque a fuer de ser sinceros, también con un cierto grado de perplejidad y asombro. ¿Cómo?, aprender a jugar al ajedrez… si hace “mil años” que ya jugabamos, fue el comentario unánime.

De cualquier modo, se dispusieron para dar cumplida respuesta, de la mejor manera posible, con los medios que tenían a su alcance. Organizaron una reunión con los máximos exponentes del ajedrez africano y de ahí y de forma democrática eligieron un presidente que sería quien los representaría en las conversaciones y posibles negociaciones encauzadas a recibir la ayuda que la cumbre de Mastrich había dispuesto celebrar en un país todavía por designar pero que en modo alguno quedaría lejos de Mastrich, a lo sumo y según reza la nota: “más allá de vuestras cabezas y antes del último horizonte que desde el propio horizonte y siempre con la vista puesta al sur, que será el norte de este…. oeste.” Allí exactamente, aunque para más información, el Telediario de las doce (estos detalles técnicos me aburren).

En África, por lo menos la parte donde abundan los ajedrecistas, las comunicaciones con el digamos mundo exterior se tienen que hacer a menudo por caminos inhóspitos, “caminos de carro” para entendernos. Lógicamente el carro lo tenían, los que tenian que ir encima también, ahora lo que necesitaban era un par de burros que tiraran de él. Y ahí se encontraron con un problema. Todo el mundo sabe que un burro no tropieza dos veces en la misma piedra. ¿Entonces? Entonces surgió el ingenio del ajedrecista: ¡Cantemos canciones a los burros con el fin de distraerlos!. Tampoco habia inventado nada nuevo, era el viejo truco de la cancioncita, pero bueno; no tenia mucho donde escoger.

Todo ya estaba a punto para iniciar el “camino de la esperanza”, así habían acordado llamarlo, aunque los mas incrédulos se referían a él como “es camí de Na esperança”. Y hay que señalar que Esperança era famosa por ser “mujer de la vida”

Sea como fuese los burros se pusieron en marcha y con ellos las ilusiones de todos los ajedrecistas, incluidos sus representantes que eran quienes dirigían el carro y no paraban de cantar. El motivo ya es conocido.

-¡Abrigaos bien que las cumbres están heladas! ¿Os lleváis suficiente suficiente agua? ¿eh? ¿eh?

De esta manera, con el cariño de todos, la expedición marchó en busca de su primer horizonte…

La normalidad volvió a los pocos minutos en el bar africano y los ajedrecistas pudieron proseguir con sus juegos: póker, pinacle, truc, parchis, etc… también ajedrez.

No porque sean viciosos. ¡Esto es un craso error compartido con el vulgo!. El ajedrecista africano saca un provecho de cada juego, que luego utiliza en el que verdaderamente le interesa, que es el ajedrez. Así por ejemplo, del póker saca la sangre fría, tan necesaria en el juego de los cuadros, del pinacle, la combinación y la construcción de posiciones. Del truc, la pasión y el engaño. Por último, del parchís aprende a sentarse en su silla y a no moverse cuando las cosas van mal; es decir, aprende a ser paciente.

Esto es algo que se lleva en la sangre y los niños a temprana edad ya saben, que para ser buenos ajedrecistas, también tendrán que ser buenos en los restantes juegos. A veces hay excepciones, pero en cualquier caso las justas, que sirven para confirmar la regla.

Los faraones en Egipto siguen embalsamados, pero este vuelve a respiar. Ha sido un acto de justicia.

En el bar y para estar en contacto permanente con sus representantes, los africanos habían instalado un radiotransmisor. De esta manera mandaban y recibían mensajes cuando la ocasión lo requería. Bien es verdad que recibían más que mandaban… bueno, siendo sinceros hay que reconocer que todavía no habían mandado ninguno y ya habían recibido un montón. Pero, en definitiva, los que se habían ido eran los representantes y llamar únicamente para decir que “sin novedad, salvados”. Indefectiblemente ese era el mensaje recibido; tampoco hay para tanto. Además no podían descuidarse, ¡truc! ¡retruc!.

-Pi – pi – pi ¡Oido base, aquí carro! ¡Base! ¡¡Base!!

-La leche Venga, que se levante un “mirón” que estoy a punto de cerrar el juego.

-Si aquí base ¿Qué ocurre carro?

-Malas noticias compañeros…

-Sea breve carro.

-Los burros han desaparecido. Paramos en un poblado a repostar, en el cual había una burra en celo; pensamos que se han ido con ella. Teníamos que haberlos capado. Pero, ahora ya es tarde para lamentaciones. Lo bien que iba con las cancioncitas…

-Repito carro, sea breve. Díganos su posición.

-Debemos estar muy al sur, porque hace mucho calor.

-¡Mándeles ánimos!. Dijo uno desde una mesa.

-Bien carro, ánimos y cierro.

-¡Yo si que he cerrado! Un pinacle que perdíamos de dos mil ¡Toma!

-Habéis tenido mucha suerte haciendo un eléctrico en la última ¡¡Llepats!!

Una vez más el sol salió para todos y aunque los expedicionarios trataban por todos los medios de protegerse de él, no lo conseguían. Ahora sin burros tenían que proseguir el “viaje” a pie. No había otra alternativa. ¡Ahora si que sería complicado y duro! El sudor se metía en sus botas provocándoles horribles ampollas… el agua comenzaba a escacsear… y la noche con sus miedos se cernió sobre ellos. Cruzaron tormentas de arena. ¡pequeño era el desierto! Los buitres ya tenían la mesa preparada… también los espejismos hicieron de las suyas.

-¡El Sinaí! ¡El Sinaí! ¡La tierra prometida!

Y por fin… por fin en el bar tuvieron dos noticias que dar, una buena y otra mala. La mala era que habían perdido todo contacto con sus representantes, la buena que el dichoso transmisor ya no les molestaría más.

-¡Truc!, primero envit. Jo envit. ¡¡Tots!!

Meses más tarde uno de los ajedrecistas africanos, buscando setas por las inmediaciones del Lago Victoria, tuvo una inesperada sorpresa pero al mismo tiempo grata aparición.

-         ¡Doctor Livingstone!, supongo…

 

NOTA: Cualquier parecido con un Bar de ajedrecistas muy conocido Palmesano, es pura coincidencia.

TAYLOR vs RICH

 Por Xisco Moll

Sin duda alguna el ajedrez es cosa de dos; la parejita que sienta en la mesa, ambos con el firme propósito de agradarse para después aniquilarse.

-          Eres mi vida

-          Tú mi sol

-          Y aquí estas muerto

May Taylor vs Rich , rompió moldes. La partida que a continuación muestro, una de las más bellas e inverosímiles que se puedan ver, fue algo más que una partida entre dos. Había todo un pueblo detrás empujando y las circunstancias personales de los dos contendientes, que rodearon el match, hizo que la leyenda aflorara sobre los hechos acontecidos en ella.

En mi trabajo de atar cabos e impedir que la nave siga siendo un juguete a la deriva, en manos del viento que más sopla, he conseguido llevar a buen puerto dicha embarcación y con ello poder narrarles de forma verídica los hechos tal cual sucedieron.

Para empezar hay que decir que la confrontación tuvo lugar al Este del Eden, y que mientras J. Dean hacía de las suyas, Taylor y Rich preparaban su duelo.

En dicha comarca, conmemorando el centenario de su fundación, habían organizado un open de ajedrez , con una importante cantidad de dinero en metálico para el ganador. Quiso el noble juego que a la partida final llegaran empatados a puntos los Srs. Taylor y Rich, y que en dicha partida se decidiera el campeón.

Hasta aquí , todos de acuerdo. Pero lo que en absoluto es cierto , es lo que publicó el Sr. Filipe, en el “Matutine”, cuando en referencia al sr. >Taylor decía de él, que era gordo en exageración y que tenía problemas de sudoración en sus pies. ¡ Vamos que le cantaban ¡ Esto es completamente falso, May Taylor era pulcro y limpio. Un perfecto adonis, el guapo del pueblo, amén de persona respetable y seria por el que todas las chicas del pueblo hacían cola en la parada, cuando el conducía el autobús, y todas sabían que era un trabajo temporal, algo con lo que conseguir un poco de dinero para costearse sus estudios de piloto de aviación.

Tampoco uso lazarillo el Sr. Carlos Izquierdo, cuando en su ceguera dijo del Sr. Rich, publicado en el “ Notisiero “ que era alto , corpulento, de mirada inquisidora y con un poder de concentración tal, que los perros salían corriendo a su paso. De dónde saco esto ¿? El Sr.Rich era una persona absolutamente normal, su pequeñez unida a su falta de vista, hacían de él un ser diametralmente opuesto a lo descrito por el Sr. Izquierdo. Seguro, que en su momento más pendiente del parchís que de reflejar la realidad tal cual era.

Era el Sr. Rich un hombre humilde y sencillo que únicamente sentía motivación por el premio, como una forma de conseguir dinero para comprar una cocina a su esposa Cuisine. No era hombre de altos velos como podía ser el Sr. Taylor.

-Pobre Rich¡ se oía en boca de toda la comarca. May Taylor sí que será rich ¡

Solo su mujer , Cuisine, con voz fina y temblorosa se atrevía a desmentirlo públicamente. No ¡ May Taylor no será rich, Rich ya es rich.

May Taylor is rich ¡ May Taylor is not rich..

Fue tanta la fama que cogió en su época dicha partida y tanta la repercusión que tuvo, que los libros de inglés recogieron en sus páginas dichas frases para enseñar tan popular lengua.

Con la expectación a punto de desbordar los cauces tranquilos que toda competición ajedrecística debe seguir, se llego a la víspera del encuentro. Y así , mientras Taylor se encontraba felizmente descansando en su casa, Rich optó por ir a dormir al hotel del pueblo. Una molesta gata en celo, seguida de una legión de Romeos, no le dejaron conciliar el sueño. Taylor había empezado la partida.

La partida estaba señalada en su comienzo a las doce, hora local, y así como May Taylor, con dos horas de antelación ya andaba por las proximidades fresco como un clavel ; Rich, que había estado toda la noche de copas con unos “amigos”, jugada de Taylor, llegó con cinco minutos de retraso, a trompicones y más dispuesto a tumbarse en la cama que , que a jugar una partida de ajedrez. Fue su mujer , Cuisine , quien le refresco la memoria: Oh Rich ¡ ¿ Así qué en el hotel podrías descansar mejor? ¿no fue esto lo que me dijiste Rich ¿

-yo, yo …ganareeé

-pero si estas borracho, Rich ¡

-gana-na ré Cuisi-si-si

No pudo acabar su nombre, cayendo al suelo. Tuvieron que levantarlo y después de refrescarlo con unos paños de agua fría, lo sentaron en su silla correspondiente.

Rich jugaría con las blancas y cuando realizó el primer movimiento, su reloj ya marcaba treinta minutos. Y así fue la partida:

1 e4 e5 2 Cc3 Cc6 3 f4 ef4 4 d4 Dh4  El sr. Rich estaba abatido, su mujer que confiaba plenamente en él, se había puesto el traje de los domingos para la ocasión, con aquel lacito tan bonito y él, estúpidamente , la había defraudado. Rich quería irse, desaparecer.. 5 Re2 d5 6 ed5 Ag4 7 Cf3 0-0-0 8 dc6 , ahora le entra el hambre 8….Ac5 9 cb7 Rb8 10 Cb5 Cf6

Un comentario sabroso de un querubín presente en la sala, Rich , técnicamente está perdido, le falta desarrollo, ya no puede enrocarse…,de Perogrullo , vamos.

11 c3 The8 12 Rd3 Rich quería irse, desaparecer  12….Af5 13 Rc4.. bueno un pasito más y quizás se despeje.  13…Ae6 14 Rc5   -pero Rich , se oyo un  grito en la sala proveniente de su mujer. Cuisine ya no podía más, el rímel se le había corrido y tenía los ojos amoratados.

14…a5 buena dijo el querubín, si ahora Rich se come la dama Taylor lo mata en dos.

15Cc7  con el paseo, más apetito. 15…Dh5 16 Ce5 Cd7 17 Rb5  Rich alzó la vista un momento del tablero y compungido vio como Cuisine abandonaba la sala de forma precipitada.

17…Dd1    volvió a mirar el tablero y su dama había volado. 18 Af4 Da1   buen cambio , Rich ¡, peon por torre. Si fuera boxeo el arbitro ya hubiera detenido la pelea.

19 Ra6   un momento , Rich amenaza mate. El mate de las escobas , pero mate al fin y al

cabo. Si comento el querubín , pero una dama es una dama. 19…Ce5 20 Ce8 f6 21 de5 f5

Parece que ha pasado el temporalillo, Taylor tsió con fuerza y pidió permiso al árbitro para ir al WC.

22 Ae3   Rich mantenía la mirada perdida. ¿ Cuisine ¿, al tiempo que iba moviendo las piezas de forma hipnótica.

Taylor tomó de nuevo asiento y, pausadamente cogió la torre en d8 y con ella se comió el caballo en e8. Y ya no hay mate. 22…te8 23 Ab5   Rich sigue con sus cambios favorables”. 23…Dh1 24 Aa7 Rich no come la torre¡¡ ¿ ha visto algo ¿ o mejor ¿ha dejado de ver ya por completo ¿ 24 …Rc7 25 Ac5    vuelve a amenazar mate ; Taylor está nervioso, algo le huele mal. El querubín , con gestos da a entender que él no ha hecho nada. Pero Taylor no lo ve claro.

25…Td8   bien , ahora Rich tiene tablas , véase : 26 Ab6 Rb8 27 Aa7 Rc7, etc.

Pero no ¡¡ Rich coge su rey ¡¡insensato ¡¡- se escucho entre el público- qué haces?

26 Ra7    Taylor mira arriba, mira abajo, se rasca la cabeza, enrojece y abandona.

Rich , blanco como la espuma que da la leche cuando hierve, no dice nada. El árbitro, tras unos minutos de tensión coge la mano de Rich y la alza , al tiempo que proclama a viva voz a Rich como campeón . May Taylor is not rich el rich es Rich ¡¡

Calmados los ánimos, en el post-mortem Rich reconoce- increíble- haberse equivocado y, de la forma como juega , pierde en todas las variantes. Taylor , enfurecido se pregunta : ¿ será verdad que con un tonto no te puedes sentar en una mesa ¿

Explicación al sorprendente desenlace la dio un parasicólogo de la localidad: – note como un espíritu de un genio del ajedrez andaba por la sala. Fue él quien realmente gano la partida, afirmó.

Ocho meses más tarde , Cuisine tuvo su primer hijo: le pusieron de nombre Alekhine..

TA TAN… (música de fondo)

 ANOCHECER ROJO EN PALMA

por Toni Pont

 

Dedicado a Aleksei Suetin

Todavía recuerdo su cara, grande, redonda y roja, sobretodo roja, cual si una combinación de pimientos picantes, tabasco y pimienta acabase de ser ingerida, y sus efectos delatasen al temerario capaz de desafiar las leyes de la prudencia… , aunque creo que ese no era el origen del perenne colorido del maestro.

El cuerpo correspondía de forma precisa a ese rostro, grande y redondo, aunque no puedo atestiguar si era rojo, pues se encontraba cubierto por un sencillo pero elegante traje gris.

Yo jamás había participado en una sesión de simultaneas y, en contra de mi fama de jugador imperturbable, debo reconocer que el cosquilleo que sentía en la boca del estómago  así como la tensión generalizada en el resto de mí, me hicieron temer dar una imagen poco acorde con el efecto que deseaba causar a tan insigne visitante. De todas formas mi proverbial concentración, autodominio y el extremado miramiento con el que adopté la postura adecuada para recibir al maestro, unido a mi porte, que, aunque me esté mal el decirlo, no tengo mala percha, no permitirían sospechar jamás la batalla que se libraba en mi interior, tan solo delatada por un leve tic en el brazo derecho que, al ser el ejecutor natural de mis movimientos, provocaba una reacción en cadena, derribando, desplazando, cuando no lanzando las piezas lejos de su emplazamiento escaqueado.

El resto de jugadores caían uno tras otro, y ante la complejidad de nuestra posición, y pese al tiempo perdido en reponer las posiciones, el simultaneador tuvo a gala lanzarme una flor, diciéndome al llegar a mi tablero: “Fuerrte jugadorrr” con su acento inconfundiblemente ruso para el que conozca tan entrañable lengua, que yo no me cuento entre ellos.

Mi satisfacción fue tal que mi mano se serenó, y la autoconfianza adquirida permitió continuar la lid sin más incidencias destructivas.

Tan solo continuábamos dos jugadores en liza y por efecto del azar  (puedo dar fe de que no estábamos conchabados y de que ninguna mirada inteligente cruzó entre nosotros durante el desarrollo de la partida) nos encontrábamos situados en extremos opuestos de la sala. Nuestro orondo adversario sentía el efecto de las horas de caminata, como quedaba demostrado por el copioso sudor que perlaba su frente y el jadeo que emitía al llegar a mi tablero. En ese momento pidió juntar los dos tableros para poder continuar desde un doble asiento; y digo doble no porque cambiase de silla, sino porque una sola era insuficiente para atender a tan generosas posaderas. Para dirigir la vista a una u otra posición daba un pequeño saltito que le permitía encarar la dirección correspondiente y en uno de ellos, tras efectuar mi jugada, la presión ejercida en el centro de las dos sillas provocó tal desplazamiento en el punto de apoyo, que las teorías de Arquímedes quedaron una vez más corroboradas, dando el maestro con sus carnes en el duro suelo. Comenzó a incorporarse y, cuando tan solo se le veían los ojillos por encima de la mesa dijo: “Fuerrte jugada” con su acento inconfudiblemente ruso, para todos los asistentes que sabíamos que era ruso, que en caso contrario dudo que hubiéramos podido identificar su procedencia.

Y ahora viene la parte triste de la historia, la que me ha impelido a escribir a “Lo que necesitas es amor” y a la Associació d´escaquistes en busca de la purga y expiación de mi conciencia.

Mí partida era la última y, a pesar de mi leve ventaja, su desenlace estaba lejano. Mi adversario me ofreció, a través de un traductor y en una lengua que identifiqué como ruso, una propuesta de paz: “ El maestro le ofrece a usted tablas”. Hoy habría aceptado las reglas de la exhibición y el cansancio de mi contrincante, pero en ese momento mi mente se encontraba obnubilada por una sola palabra: victoria.

Negué el ofrecimiento y continué jugando; entonces sucedió algo que me extraño. El pensaba largamente sus jugadas y cuando me tocaba mover a mí, tamborileaba con sus dedos junto al tablero, como exigencia de que mi movimiento fuera rápido. Ahora conozco las reglas de las simultaneas y se que estaba en su derecho de comportarse de tal forma, pero entonces lo desconocía, y no pude evitar tamborilear a mi vez cuando sus reflexiones me parecían exageradas.

Ante tal actitud el hombre explotó y empezó a despotricar contra mí en una lengua que quise reconocer como ruso, ya que nuestra larga relación comenzaba a dar sus frutos en forma de intercambio cultural y lingüístico.

El lector me permitirá que corra un tupido velo sobre este momento que causa zozobra en mi ánimo.

En fin, acepté tablas y me aleje de allí concentrado en lo que hacía, en parte para alejar de mi mente la tristeza de la cual el affaire la había impregnado, y en parte para no tropezar con las bolsas de basura que salpicaban la acera. En ese momento escuché un gran estrépito…, pero esa es otra historia.

G.M. Aleksei Suetin

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